El uso de inteligencia artificial y energías renovables ha aumentado en un 15% la eficiencia operativa y ha reducido costos en la industria minera. Expertos destacan el impacto positivo en la seguridad y la sostenibilidad.
Gracias a la integración de inteligencia artificial, automatización y energías renovables, la minería chilena ha logrado un aumento del 15% en su productividad, junto con la reducción de costos operativos y la mejora de la seguridad de los trabajadores. Estas innovaciones han consolidado a Chile como una de las potencias mineras más tecnológicas del mundo.
El país ha combinado su vasta tradición minera con una fuerte apuesta por la innovación, lo que ha permitido la incorporación de tecnologías de punta en los procesos extractivos. El marco regulatorio y la infraestructura también han favorecido la modernización del sector, impulsando el uso de vehículos autónomos, internet de las cosas (IoT), inteligencia artificial, drones y sistemas de mapeo.
“La implementación de tecnología en la minería ha permitido un aumento del 15% en la productividad minera y un 40% en la automatización de las tareas manuales, lo que ha mejorado la seguridad y eficiencia operativa, además de la reducción de costos operativos gracias a la implementación de mantenimiento predictivo y sistemas inteligentes”, afirmó Patricio Ortiz, Data Scientist de Coddi. El experto agregó que “en Coddi, las empresas que incorporan nuestra tecnología logran disminuir el tiempo de inactividad en un 27% mediante modelos de análisis predictivo, optimizando el uso de equipos y recursos”.
La adopción de gemelos digitales y sistemas de eficiencia energética ha permitido minimizar el desperdicio de recursos y ajustar el consumo de energía según la demanda. Además, la minería chilena ha fortalecido su compromiso con la reducción del impacto ambiental mediante el monitoreo en tiempo real de agua, emisiones y residuos, así como la integración de energías renovables como la solar y eólica en sus operaciones.
“Hoy, gracias a la aplicación de IA, podemos anticiparnos a fallos y ajustar operaciones de manera dinámica. Esto no solo mejora la rentabilidad de las empresas mineras, sino que también garantiza procesos más seguros y sostenibles”, añadió Ortiz.
A pesar de los avances, el sector enfrenta desafíos clave como la capacitación profesional para adaptarse a las nuevas tecnologías, la integración de sistemas tradicionales con soluciones digitales modernas, la ciberseguridad y el cumplimiento de normativas ambientales cada vez más exigentes.
El crecimiento de la minería chilena dependerá de la sinergia entre energías renovables e inteligencia artificial. El uso de la inteligencia artificial es fundamental en esta tarea, ya que permite optimizar procesos, anticipar fallos y mejorar la toma de decisiones a nivel operativo. “La minería del futuro será inteligente, sostenible y altamente eficiente, y Chile está en la vanguardia de esta revolución tecnológica”, concluyó Ortiz.